Los secadores por pulverización se clasifican principalmente en dos tipos: modelos de laboratorio y modelos de producción. La diferencia fundamental entre ambos radica en sus aplicaciones previstas, específicamente, si el equipo está diseñado para uso a escala de laboratorio o para producción industrial a gran escala. Dependiendo del modelo, el método de secado del material puede variar, al igual que el precio. Los secadores por pulverización de laboratorio se utilizan principalmente para ensayos de materiales; diseñados específicamente para estas aplicaciones, son compactos, tienen baja capacidad de producción y, por lo general, implican costos más bajos.
Los secadores centrífugos por pulverización se clasifican generalmente como unidades de tamaño mediano a grande. Dado que el cabezal de pulverización utiliza una rotación de alta velocidad para expulsar el material centrífugamente, se requieren dimensiones específicas para la torre de secado; sin embargo, el rendimiento de secado resultante es excelente.